viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 36

La vio aparecer en la sala en su silla, estaba hermosa con su atuendo de color rosa, una verdadera princesa, Lara la quedo mirando, quizás le llamo la atención de que Vicky este en una silla de ruedas y no caminando como ella pensaba.

-Me tenías abandonada Caro - se quejo Vicky.
-Sabes que tengo mucho trabajo preciosa......quiero un abrazo - se acerco a su pequeña hermana y la abrazo con todas las fuerzas que tuvo, la verdad era que la extrañaba mucho, Caro y Vicky son hermanas inseparables, y ahora el hecho de estar alejadas, hace que se necesiten mucho mutuamente.
-Quien es ella? - pregunto mirando directamente a Lara que se encontraba tímida al lado de la madre de Caro.
-Ella es Lara, la niña que cuido en casa de los Ochoa, me vino a acompañar porque tenía ganas de conocerte, jugar y ser tu amiga - se inclinó para quedar a la altura de Vicky - y espero que tu también quieras serlo.
-Porque ella querría jugar con una inválida como yo? - musito.
-Que estés inválida no significa que no podamos jugar - hablo Lara con una encantadora sonrisa.
-Ves Vicky, deja de ser así y date la oportunidad de tener una amiga, Lara es una niña muy tierna, verás que se llevarán bien - Caro trataba de que su hermana no se cerrara y se diera la oportunidad de hacer amigas, que pudiera hacer su vida normal como una niña, porque la infancia es lo mas importante en la vida de un ser humano.
-Esta bien, en mi cuarto tengo unas muñecas, quieres ir a jugar conmigo? - pregunto Vicky a Lara.
-Claro - respondió la pequeña castaña.

Caro solo sonrió, vio como Lara pesco la silla de ruedas de Vicky y la ayudo a dirigirse a su cuarto, se veían muy encantadoras.

-Y tu, como has estado? - pregunto Marian su madre, la hizo sobresaltarse un poco.
-Eh, bien, bien mama - respondió ella - tomemos un café, tenemos mucho de que conversar.

Y así lo hicieron, se sentaron en la mesa, cada una con su taza de café. Le encantaba estar así con su madre, siempre hubo una muy buena comunicación entre ellas, siempre el apoyo y el cariño. Ella podía decir con orgullo que su madre era la mejor de todas.

-Papa a que hora llega? - preguntó Caro poniendo un poco de azúcar a su café.
-Creo que ya esta por llegar, hoy sale temprano - respondió Marian - como te has sentido?, la última ves supe que tenías fuertes dolores de cabeza.
-Si, fui al medico, solo es estrés, pero estos días no he sentido nada de eso, me he sentido muy bien mamá - respondió - cuando empieza Vicky con su rehabilitación? - pregunto ella, cambiando de tema.
-Mañana en la tarde - dijo - y como sabes , yo en la tarde trabajo.
-Lo sé y quieres que valla yo con ella?........pues yo voy mama, no te preocupes.
-Gracias hija - agradeció ella.

Una sonido de llaves en la puerta interrumpió su platica, su padre había llegado, al entrar venía muy serio pero al ver a Caro su rostro se ilumino completamente dejando ver una bella sonrisa.

- Hola papa - saludo ella, levantándose de su asiento y dando un fuerte abrazo y un beso en la mejilla a su padre.
-No espere encontrarte hoy aquí, en casa - dijo su padre sacándose la chaqueta que llevaba puesta.
-El hijo del medio de los Ochoa me dio autorización - Y aun estaba asombrada de que el, precisamente el le hubiera dado autorización.
-Quieres tomar una taza de café con nosotras? - pregunto Marian.
-Claro que si amor - respondió el.

El amor de sus padres era incondicional, siempre se apoyaban y hacían las cosas juntos. Se conocieron cuando eran muy jóvenes y de inmediato sintieron esa química.  tuvo a Caro a los 18 años, muy joven. Pero siempre ellos dos permanecieron juntos, hasta el día de hoy, el de mañana y el de siempre.

- Y como te han tratado en esa casa? - pregunto su padre, comiendo un poco de pastel servido por su señora.
-Hasta el momento todo va bien - respondió Caro, no se encontraba muy concentrada en la conversación, sus pensamientos estaban en el, Joaco, no supo porque pero recordó aquellos dos besos que se han dado. Era raro, porque realmente para ella no fue un error, sino....ni siquiera sabe que fue.
-Y ya sabes cuando vuelves con nosotros? - lo que mas odiaba de su padre eran sus interrogatorios, siempre haciendo preguntas.
-No lo sé, la señora Cecilia no ha llamado desde que se fue de viaje - era verdad, no sabían si estaban vivos o muertos, no había noticia de ellos desde cuando se fueron - bueno, iré a buscar a Lara que ya nos tenemos que ir, tengo que hacer la cena.

Se levanto de su asiento y se dirigió al cuarto de su hermana, las dos jugaban muy amistosamente, no puede negar que hubo un momento en que le dio miedo de como podía reaccionar Lara al enterarse de que su hermana no podía caminar. Pero cuando hablo Lara, ese miedo desapareció, ella la aceptaba tal y como era. Era maravilloso como una pequeña de 7 años fuera tan hermosa por dentro y también por fuera

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