Su despertador sonó exactamente a la 1 de la mañana, se levanto en pijama, la noche no era fría por lo cual optó por ir así solamente.
Subió lentamente las escaleras para no hacer ruido en absoluto y no despertar a los demás.
Abrió lentamente la puerta para encontrarse con Joaco dormido, era obvio que el no se despertaría solo a tomar el jarabe. Como todo hombre no les importaba tomar sus medicamentos.
-Joaco - Caro poso su mano en su hombro para mover un poco su cuerpo y así despertarlo, esté se sobresalto un poco, pero despertó.
-Que pasa? - dijo con voz adormecida.
-Tienes que tomarte tu jarabe - ella se levanto y tomo el medicamento con una cuchara.
-Y solo te has levantado para eso? - pregunto.
-Era obvio que tu no lo harías, por lo cual yo me encargue de despertarme a las 1 y dártelo.
Joaco solo guardo silencio, Caro vació un poco del líquido color miel en una cuchara y la aproximo hacía la boca de Joaco.
-Abre la boca - le ordeno Caro, esté obedeció y dejo pasar el líquido por su garganta. Por su rostro era obvio que no era para nada agradable el jarabe.
-Esto es desagradable, sabe asqueroso - se quejo.
-A lo mejor, pero esta cosa asquerosa es la que te va sanar - le cuestionó ella dejando ya de lado el jarabe.
Caro se sentó nuevamente al lado de el, bostezo tapando su boca con una de sus manos, la pobre tenía sueño.
-Tienes sueño? - pregunto el.
-Si, creo que es mejor que vaya a dormir - dijo ella - además mañana tengo muchas cosas que hacer.
Estaba a punto de marcharse pero su voz, aquella hermosa y varonil voz la detuvo, con aquellas mágicas palabras.
-Porque no te quedas? -Volvio a preguntar con sus ojos color verde esmeralda mirando fijamente hacía los mios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario